Otras violencias para con la niñez

Junio 2010

 

En respuesta al editorial del día 15/06/2010 del Diario Clarín, Violencia en el Aula, el colectivo "familias x la escuela pública" envió la siguientes líneas a modo de respuesta. 

 

Sr. Director:
En el editorial "La violencia en las escuelas" se hace referencia a casos de violencia en las aulas.
Resulta por lo menos curioso observar que en pos de la obligada síntesis por el espacio disponible, se omitieran aspectos esenciales para entender una problemática tan compleja como la de la educación. Violencia también es que más de 15000 alumnos pasen frío al menos 4 horas al día dentro de la escuela porque las autoridades de la Ciudad de Buenos Aires subejecutaron el presupuesto de mantenimiento edilicio este año, y también el anterior. Violencia es, sin lugar a dudas, que haya cada día más de 10.000 alumnos sin clases porque no hay docentes, y que no haya docentes porque se les pagan los sueldos con hasta 5 ó 6 meses de demora; o que más de 5000 alumnos no tengan vacantes. Es un obstáculo a la construcción de vínculos no violentos que por más de 4 años se postergue la aplicación de la Ley de Educación Sexual Integral, que permitiría no sólo tratar aspectos directamente relacionados con la sexualidad de niños y jóvenes, sino también abordar valores como el respeto, la inclusión y la igualdad de oportunidades para todos.


 

Restringe las herramientas para abordar situaciones complejas la sistemática reducción de horas de capacitación docente, en un contexto en el que con gran velocidad cambian reglas de juego interpersonales. El sistema educativo no se sobrecarga solo ni la contención adecuada desaparece por arte de magia. El primer signo de autoridad perdida que hoy en día padecemos en las escuelas es el que exhiben las autoridades gubernamentales a cargo del área educativa, porque desatienden las necesidades básicas de aquellos a quienes deberían proveer las mejores condiciones para el ejercicio de su derecho a la educación y a condiciones dignas de trabajo.    Restringe las herramientas para abordar situaciones complejas la sistemática reducción de horas de capacitación docente, en un contexto en el que con gran velocidad cambian reglas de juego interpersonales. El sistema educativo no se sobrecarga solo ni la contención adecuada desaparece por arte de magia. El primer signo de autoridad perdida que hoy en día padecemos en las escuelas es el que exhiben las autoridades gubernamentales a cargo del área educativa, porque desatienden las necesidades básicas de aquellos a quienes deberían proveer las mejores condiciones para el ejercicio de su derecho a la educación y a condiciones dignas de trabajo.

Nota original

La violencia en las escuelas

Clarín 15/06/10

Varios casos de violencia en las aulas ocurridos en las últimas semanas tuvieron la particularidad de involucrar tanto a alumnos y estudiantes como a padres y docentes. Un profesor que amenaza con un arma a un alumno, una madre que agrede a una maestra a la que acusa de haber maltratado a su hijo, grupos de estudiantes que se trenzan en violentas peleas a la salida de las clases. El hilo conductor es el deterioro del principio de autoridad, la pérdida de parámetros sobre lo que se debe y lo que no se debe hacer y la alteración en la escala de valores que afecta al sistema educativo.

En primer lugar, la responsabilidad de los adultos frente a los menores queda alterada tanto por la despreocupació n como por el ejercicio de la violencia, física o psicológica. En segundo lugar, la reiteración de episodios violentos en ámbitos de enseñanza evidencia fallas del sistema educativo que deben ser corregidas a partir de las propias metodologías de enseñanza, de una más adecuada capacitación docente y de hacer valer las reglas de convivencia evitando los abusos tanto como la transgresión constante de las normas.

Finalmente, las aulas y patios de colegios y escuelas no pueden convertirse en simples cajas de resonancia de lo que los alumnos y docentes traen de sus casas, familias y relaciones sociales. Se trata de proteger, ni más ni menos, el ámbito educativo como la primera escuela de vida en sociedad, para que quienes llegan allí para aprender y enseñar puedan salir de allí un poco mejor que como entraron.

Varios episodios de violencia en escuelas y colegios muestran un sistema educativo sobrecargado y situaciones sin contención adecuada.

 

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