Acción y reacción

Junio 2010

 

Diariamente constatamos cómo las autoridades a cargo de la educación en la ciudad llevan adelante su gestión: aquellos reclamos que llegan a través de los medios, o por alguna razón fortuita alcanzan directamente a funcionarios del área, obtienen una respuesta inmediata, demostrando que los recursos están disponibles.

 

Es decir que la participación de la comunidad educativa es el contrapeso de autoridades que no gestionan, en unos casos por desidia, en otros por desconocimiento y en otros, claramente por sostener una política que va en contra de la educación pública.

 

Se corta una calle, se arregla una caldera; se lleva al Jefe de Gobierno a una escuela, al día siguiente aparecen cuadrillas y pliegos de licitación. Sin embargo, la mayoría de los reclamos no llega a generar una reacción de parte de quienes tienen la obligación de garantizar el derecho a la educación. Es que los docentes están para enseñar y no para reclamar que les paguen su sueldo -algo tan básico-; y las familias estamos para apoyar la escolaridad de nuestros hijos e hijas, no para estar reclamando constantemente por la calefacción, por los techos, por los caños de gas o de agua, por la falta de maestros suplentes, por la educación sexual, por la no censura de los contenidos del Bicentenario y tantas otras cosas.
 
Sin embargo, la realidad es la realidad. Y todas las evidencias nos señalan que, si no queremos ver pasivamente como condicionan la experiencia de los chicos en la escuela, hipotecando su futuro y las de las próximas generaciones, tenemos que actuar. O reaccionar si se quiere, porque hay quienes están operando activamente para destruir a la escuela pública. Y eso nos exige tomar partido y procurar avances en sentido contrario.
 
La lista de temas que exigen de una práctica sistemática de acción de nuestra parte, como familias con chicos en la escuela pública, como actores directamente involucrados en el día a día, es interminable. Diariamente hay situaciones de coyuntura que serían suficiente motivador para reclamar soluciones; y más allá de estos temas concretos, hay deudas para con la educación pública que vienen de años, que también requieren ser atendidas, mejor más temprano que tarde.
 
Seguiremos construyendo este espacio, conectando escuelas, comunidades, familias, contribuyendo a canalizar nuestra vocación en defensa de la escuela pública para que el derecho de los niños a la educación sea una realidad, hoy y en el futuro.

 

 

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